Investigadores madrileños descubren que un medicamento para el VIH podría servir para tratar el alzhéimer

La lucha contra el alzhéimer parece contar con nuevos refuerzos. Y es que un equipo de investigadores de Madrid ha descubierto que la lamivudina, un medicamento que hasta ahora se empleaba en la terapia para tratar el VIH, podría ayudar a ralentizar la progresión de esta enfermedad. El descubrimiento pone de manifiesto el excepcional trabajo de investigación que se realiza a nivel nacional y da esperanzas tanto a quienes padecen esta enfermedad como a sus familiares.

Anciana

Una estrategia prometedora

La salud suele ser una de nuestras máximas preocupaciones, incluso por encima del dinero. Por eso, cada vez es más habitual que la gente se cuide más y haga algún tipo de deporte o que trate de llevar una dieta más saludable. Asimismo, los complementos de nutrición deportiva pueden ser una excelente forma de mejorar el rendimiento físico. 

Podemos verlo en la tendencia de los últimos años, en los que ha aumentado el consumo de cápsulas de creatina monohidrato, que se ha convertido en el suplemento de moda. No obstante, la salud de nuestro cerebro es igualmente importante y, desgraciadamente, existen problemas al respecto que no podemos prevenir.

La situación, sin embargo, podría cambiar debido al descubrimiento que se ha realizado en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Un equipo de dicho centro ha llevado a cabo estudios en los que se ha tratado con 3TC (lamivudina) a un conjunto de ratones modelo del alzhéimer a lo largo de tres meses. Durante las observaciones realizadas durante ese tiempo, el equipo ha podido comprobar que se producía una mejora sensible en el fenotipo de dichos ratones. Asimismo, estos han experimentado un aumento de hasta un 30 % en la supervivencia, lo que supone una mejora bastante prometedora.

En lo que respecta a la memoria, los investigadores también observaron mejoras en los ratones que habían sido tratados con 3TC. Diversas marcas propias del alzhéimer, como la neuroinflamación asociada, también parecían disminuir.

Los genes “saltarines”

Algunas enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, pueden tener consecuencias devastadoras y muchas veces guardan relación con los llamados genes “saltarines”. Al hablar de este tipo de genes nos referimos a los transposones, unas secuencias de ADN que conforman más de la mitad de nuestro genoma. Estos genes pueden dividirse en dos grupos: los transposones de ADN, inactivos en los seres humanos, y los retrotransposones, que se movilizan con la ayuda de un intermediario de RNA y que requieren de una enzima conocida como retrotranscriptasa.

De estos últimos, los de tipo LINE son los más relevantes, y forman hasta un 21 % del genoma, aunque solo unos pocos son capaces de realizar todo el proceso de transposición. Es en este punto, precisamente, donde se dan muchas de las mutaciones a nivel genómico. Estudios anteriores ya habían señalado que los TE podrían activarse a causa del envejecimiento, principal factor de riesgo en enfermedades como el alzhéimer.

Así, la lamivudina funciona como análogo de la citidina, capaz de inhibir las retrotranscriptasas, y muestra perfiles de seguridad bastante aceptables a largo plazo. En modelos anteriores ya se había observado su capacidad de suprimir la movilización de los transposones, pero, hasta ahora, no se había comprobado su uso en mamíferos. Todo esto parece indicar que su aplicación en humanos podría estar más cerca que nunca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *